Ciencia y lápices V: Lauren Marx, la niña que recogía cadáveres

Ciencia y lápices I: Ernst Haeckel

Ciencia y lápices II: John James Audubon

Ciencia y lápices III: Tiffany Bozic y las fronteras del arte con la ciencia

Ciencia y lápices IV: Nunzio Paci y el surrealismo científico

Ciencia y lápices V: Lauren Marx, la niña que recogía cadáveres

Ciencia y lápices VI: Ryan Mclennan y la fauna norteamericana

Ciencia y lápices VII: Ernst Haeckel II

Ciencia y lápices VIII: Nychos, de los dibujos anatómicos al grafiti

Cuando Lauren Marx era una niña —ahora no aparenta mucho más de treinta años— pasaba mucho tiempo en el zoológico de San Luis (Estados Unidos). Allí miraba durante horas a los animales y comenzó sus primeros dibujos. Más tarde, cuando ya iba a la escuela superior, comenzó a recoger huesos de animales muertos y a leer libros de biología.

Su pasión no se materializó de una forma científica como a veces ocurre en estos casos, sino de una manera totalmente artística. Esto le llevó a recorrer los senderos de la ilustración y poco a poco amplió su interés a la mitología. Y, ¿qué sería de la mitología sin las constelaciones y sus historias?, en ellas los seres humanos hemos vertido nuestros miedos, ya fueran reales o imaginarios.

Lauren estudió en la universidad y se graduó en estudios artísticos. Después plasmó sobre el papel toda su imaginación, dándole una forma que consigue generar en el espectador muchos sentimientos encontrados.

La obra de esta artista tiene más valor estético que científico ya que, tal cual comentamos en el artículo número tres de Ciencia y lápices, estamos haciendo un breve recorrido por algunos autores que han abandonado parcialmente el valor ilustrativo de su obra para generar nuevos conceptos artísticos basados en la ilustración científica.

Si nos acercamos a la obra de esta pintora encontramos algunos lienzos que podrían parecer altamente escabrosos, ya que abundan en animales muertos siendo devorados por otros seres, todo ello presentado de una manera artística y ordenada como si de un bodegón macabro se tratara. Nada más lejos de la realidad: invito al lector a que recapacite sobre qué tienen en común la biología, la astronomía y la mitología.  La vida natural, idealizada hoy en día por muchos sectores del pensamiento, está basada en la competencia dura y vital, el reciclaje de toda materia orgánica y la asepsia ideológica. La astronomía nos acerca al mundo de lo gigantesco e inerte, de la belleza basada en el entorno más frío, solitario e inhóspito que el ser humano puede imaginar. La mitología muchas veces ha bebido de la astronomía y de la biología para plasmar sus historias, ordenándolas en torno a conceptos cargados de intencionalidad, otorgando la divinidad a los astros y dando orígenes nobles y místicos a los animales cuando, en realidad, eran producto de una historia evolutiva basada en la muerte.

Nuestra artista plasma elementos de la cosmología, la biología y la mitología combinándolos en bodegones que podrían parecer macabros, pero que simplemente reflejan la naturaleza violenta del cosmos y los intentos humanos de ordenar esa brutalidad para crear belleza.

Una vez dicho todo esto tal vez el lector entenderá el sentido de la obra de Lauren Marx, ya que para poder explicarlo he tenido que escribir más de lo que es habitual en estos textos de Ciencia y lápices. Os invito a que veáis la obra de esta pintora y recapacitéis sobre todo lo que os he comentado.

Nota del escritor: Las imágenes pueden hacerse grandes pulsando con el botón derecho encima y abriéndolas en una ventana independiente.

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