Mapa de la situación de las masas de aire el 11 de Febrero del 56 a las 00, a 850hpa (unos 1500m). Se observa en colores azulados el pasillo de aire frio proveniente de altas latitudes favorecido por un anticiclón (rotación según agujas del reloj) en Escandinavia y una borrasca en el Mediterráneo (contra las agujas del reloj). Fte http://www.wetterzentrale.de/

Cualquier tiempo pasado fue mejor. Febrero del 56

“Cualquier tiempo pasado fue mejor”. Odio esta frase hecha con todas mis fuerzas y es que no hay nada peor que vivir anclado en los recuerdos, ignorando de tal forma las vivencias del presente e hipotecando las potenciales experiencias futuras, por eso nada mejor que utilizar esta odiosa frase para cambiarle su significado habitual y hablar de otro tiempo, el atmosférico. Si señores, hablemos de meteorología, eso sí que es una temática bonita y acorde con una plataforma de divulgación científica.

Es invierno, a estas alturas no cabe duda, y la semana pasada tuvimos la máxima expresión de la estación en todo el país, a excepción del maravilloso clima canario. Frío, viento, lluvia, nieve, heladas, temperaturas máximas bajo cero en amplias zonas de la Península abarcando no solo las montañas, sino terrenos de medianías y de cumbres, incluso en zonas litorales y pre-litorales. Pero, ¿ha sido la más grande sufrida? Todos suponemos que no, y lo sabemos por que los reporteros de informativos podían subir al Puerto de Navacerrada a cubrir las habituales noticias invernales mientras desafían a la hipotermia y a la congelación de sus miembros. Si hubiese sido una ola de frío de severidad extrema, se hubieran quedado en los estudios centrales, de la misma forma que lo hubieran hecho si hubieran tenido la oportunidad de cubrir las informaciones meteorológicas de Febrero de 1956. Aquel sí que fue verdaderamente un febrero gélido, un mes cuyos días pasaron sin mostrar piedad ninguna, congelando todo a su paso desde Pirineos hasta Tarifa.

Málaga nevada en Febrero del 56 (fte: http://www.tiempo.com/)
Málaga nevada en Febrero del 56 (fte: http://www.tiempo.com/)
Mapa de la situación de las masas de aire el 11 de Febrero del 56 a las 00, a 850hpa (unos 1500m). Se observa en colores azulados el pasillo de aire frio proveniente de altas latitudes favorecido por un anticiclón (rotación según agujas del reloj) en Escandinavia y una borrasca en el Mediterráneo (contra las agujas del reloj). Fte http://www.wetterzentrale.de/
Mapa de la situación de las masas de aire el 11 de Febrero del 56 a las 00, a 850hpa (unos 1500m). Se observa en colores azulados el pasillo de aire frio proveniente de altas latitudes favorecido por un anticiclón (rotación según agujas del reloj) en Escandinavia y una borrasca en el Mediterráneo (contra las agujas del reloj). Fte http://www.wetterzentrale.de/

Ese mes se caracterizó, más que por alcanzar mínimas absolutas extremas (que también las hubo), por la permanencia de las bajas temperaturas tras la invasión de tres masas de aire, muy frío y muy seco, lo cual mantuvo a gran parte de la Península bajo cero día y noche desde el día 2 hasta el día 23, teniendo como día más crudo el 11 de febrero, siendo la mínima media de todas las estaciones españolas de -7.4 ºC y registrándose en el 92% de las estaciones temperaturas bajo cero, lo que teniendo en cuenta la cantidad de zonas en España donde normalmente apenas se llegan a los 0 ºC muy de cuando en cuando, refleja bien el ambiente de esos días.

En este periodo se registró la temperatura mínima más baja tomada en España, que corresponde con los -32ºC del Lago Gento (Lleida), si bien es de suponer que hubo en aquellos días lugares mucho más fríos, solo que no contaban con  un termómetro cerca.

Como decíamos antes, las mínimas absolutas no fueron excepcionalmente extremas en lugares donde son habituales las fuertes heladas, como son los observatorios de Teruel y Molina de Aragón (conocida esta zona como el triángulo de hielo), que marcaron mínimas de -15ºC y -17ºC y que en otras ocasiones han llegado a marcar los -30ªC, como sucedió en la turolense localidad de Calamocha el 17 de Diciembre de 1963, registro que por cierto aún no ha sido superado, por lo que podemos considerar esas temperaturas como algo relativamente habitual en una zona que cuenta más de 100 días de helada al año, siendo lo realmente relevante la persistencia de temperaturas máximas bajo cero y en consecuencia medias mensuales negativas, lo cual no es habitual ni siquiera en Molina de Aragón, donde la media de Febrero se sitúa en +3,7 ºC. Sin embargo, los datos más llamativos son los que se registraron en zonas donde no son tan habituales estos fríos, por ejemplo, Valencia -7,2ºC, Sevilla -5,5ºC y -1,9 ºC en San Fernando (Cádiz). Para que nos hagamos una idea de lo que supone esto, sabemos que para Valencia la media de días con helada al año es de cero en el período 1981-2010 y su temperatura mínima media en el mes de febrero es de +7,8ºC.

Formación de hielo en la Costa Brava. (fte: http://www.tiempo.com/)
Formación de hielo en la Costa Brava. (fte: http://www.tiempo.com/)

Las dos primeras masas de aire fueron muy secas, pero la tercera trajo algo más de humedad, trayendo la nieve a ciudades como Málaga y Barcelona donde llegó a cuajar, en Baleares se llegó a acumular sobre 15 cm en Ibiza, 20cm en Palma y hasta 80 cm en Pollença, pero donde la nieve de verdad causó estragos fue muy en el Cantábrico, donde y por poner el ejemplo de Reinosa (Cantabria) se llegaron a acumular hasta 1,5m del blanco meteoro (solo en ese episodio, pues en todo el año 1956 se contabilizaron 3 metros de nieve), nevó durante 19 días y la temperatura media mensual de –3,9ºC, equiparable a ciudades como Estocolmo y Varsovia.

Reinosa sepultada bajo la nieve.( http://www.tiempo.com/)
Reinosa sepultada bajo la nieve.( http://www.tiempo.com/)

En el resto de Europa la situación fue trágica, acentuando más si cabe lo crudo de la postguerra, ya que se contabilizó la muerte en ese mes de al menos 1000 personas, y registros de –35ºC en San Petersburgo, -32ºC en Innsbruck, -29ºC en Moscú, -28ºC en Munich, -25º en Varsovia y Estocolmo, -20º en Turín y -11º en Paris.

Desde luego no ha sido la única ola de frío del siglo XX, también son célebres en climatología los eneros del ’14 y el ’45 y las navidades del ’70, pero estas situaciones que ahora parecen excepcionales pudieron ser bastante recurrentes hasta el siglo XIX, en lo que se conoce como la “Pequeña Edad de Hielo” que se cree comenzó sobre el siglo XV y tuvo su máximo exponente entre mediados del XVII y mediados del XVIII, una época donde apenas se  observaron manchas solares y por tanto se deduce una actividad solar mínima, produciendo así una “mini-glaciación” en la cual se tiene constancia del congelamiento del Ebro en Tortosa (1892 última vez) o el Támesis en Londres (1891 última vez), en este último incluso se celebraba periódicamente la “feria del hielo”, que se  instalaba sobre el propio río y que tuvo su última edición en 1814.

Bien, ahora ya no sé si prefiero una mini-glaciación o un buen calentamiento global, tras escribir esto se podría decir que ansío una buena ola de calor y tumbarme a la sombra de los pinos, pero a buen seguro cuando esto suceda rogaré por un invierno crudo y que copos como manzanas envuelvan mi camino. ¡Vaya indecisión! parece ser que nunca llueve a gusto de todos y que necesitemos algún otro post para aclararnos…

Fuentes:

http://www.tiempo.com/

http://www.wetterzentrale.de/

http://www.divulgameteo.es/

http://lagotafria.blogspot.com.es/

www.aemet.es

http://www.estrellasyborrascas.com/

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