Entrevista a Neil deGrasse Tyson: By the book

Publicado el 19 de diciembre de 2013 en el New York Times. Traducido por Bárbara Pino

El director, creador del Planetario Hayden y escritor de las recientes Crónicas espaciales, estaría encantado de haber conocido a Oscar Wilde: «Cualquier persona capaz de escribir la frase “Todos estamos en las alcantarillas pero algunos miramos a las estrellas” tiene un puesto en mi mesa».

¿Quiénes son sus escritores de ciencia favoritos? ¿Alguien a quién deberíamos prestar atención?

Sin un orden particular son: Dava Sobel, Timothy Ferris, Cornelia Dean, Bill Bryson y Michael Lemonick. Y hace poco descubrí la agradable irreverencia de los libros de Mary Roach. También quiero mencionar a Agnes M. Clerke, quien escribió a fines del siglo XIX y comienzos del XX, y fue una de las escritoras de ciencia más prolíficas en todos los campos,  aunque su especialidad era la astrofísica, un área dominada por los hombres en ese entonces. Entre sus títulos están: The Concise Knowledge Library: Astronomy (1898), Problems in Astrophysics (1903) y Modern Cosmologies (1905).

Si unos padres le pidieran recomendaciones de libros para que los niños se interesaran en la ciencia, ¿cuáles estarían en su lista?

Los niños, por naturaleza, están interesados en la ciencia. Nuestro deber es mantener ese interés innato, y no inmiscuirse en la manera en cómo ellos la expresan. Desde siempre, mi libro favorito para niños ha sido On the Day You Were Born (1991), escrito e ilustrado por Debra Frasier. A menudo las editoriales me preguntan si alguna vez escribiré un libro para niños basado en ciencias. Mi respuesta seguirá siendo no, hasta que crea que pueda escribir un libro mejor que el de Frasier. Aún no ha pasado, y no creo que pase en un futuro cercano. Además, sigo impresionado por la rapidez con que la serie de la Biblioteca de aprendizaje del gato en el sombrero (Cat in the Hat’s Learning Library) del Dr. Seuss actualizó el libro de Tish Rabe, There’s No Place Like Space: All About Our Solar System (1999, 2009), para reflejar el cambio oficial de categoría de Plutón a un planeta enano en el año 2006.

¿Cuáles son los mejores libros jamás escritos sobre astronomía?

Debido a que el área de estudio cambia tan rápidamente, cualquier libro que haya sido grandioso en una época se vuelve completamente obsoleto en la siguiente. Pero si estoy obligado a elegir uno, sería Cosmos de Carl Sagan (1980). Pero no por la ciencia que enseña, sino por la manera tan efectiva en que el libro comparte por qué la ciencia es importante (o debería serlo) para todos los ciudadanos del mundo.

¿Y cuál es su novela favorita de todos los tiempos?

Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift (1726). A menudo me siento reflejado en la extraña variedad de personajes con la que Lemuel Guilliver se encuentra durante sus viajes. Todos conocemos a los pequeños Liliputenses, pero durante sus travesías también conoció a los gigantes Brobdingnagianos. En otro lugar se encontró con los Yahoos, que eran unos humanoides salvajes, y con una raza de caballos racionales (Houyhnhnms) que los evitaba. Y no me puedo olvidar tan fácilmente de los mal encaminados científicos de la Gran Academia de Lagado, bajo la isla flotante de Laputa, quienes invirtieron una gran cantidad de recursos planteando y respondiendo las preguntas equivocadas sobre la naturaleza.

¿Qué tipo de historias le atraen? ¿Hay alguna que evite?

No hay suficientes libros que se enfoquen en cómo una cultura responde a ideas o descubrimientos nuevos y radicales. En el género de la biografía, especialmente, tienden a enfocarse en todos los detalles sórdidos de la vida de la persona que hizo el descubrimiento. Encuentro que ese camino es voyerista, pero no esclarecedor. En vez de eso, yo me pregunto: después de descubrir la evolución, ¿cómo respondió la religión y la sociedad?; después de electrificar las ciudades, ¿cómo cambió el vivir diario?; después de que un avión pudiera volar de un país a otro, ¿cómo cambió el comercio y la guerra?; después de caminar sobre la Luna, ¿qué tan distinto miramos la Tierra? Mi amplio conocimiento de las personas, lugares y cosas deriva principalmente de historias que rodean preguntas como esas.

¿Qué libros nos sorprendería encontrar en su biblioteca?

Tengo muchas estanterías con libros sobre religión y filosofía religiosa, así como también de pseudociencia y pensamientos extremistas en general. Siempre estoy intrigado en cómo las personas, que llevan una vida mayormente basada en evidencias, pueden  (en alguna parte de su mente creyente) estar seguras de que una entidad invisible y divina creó todo el universo sólo para nosotros; o que el gobierno está almacenando alienígenas en un lugar secreto en el desierto. Encuentro que estos libros son invaluables para mis esfuerzos de comunicarme con todos los que, al evocar estas creencias, temen o rechazan los métodos, las herramientas y los principios de la ciencia.

¿Qué libro ha tenido el mayor impacto en usted?

Un, dos, tres…Infinito de George Gamow (1947) y Las matemáticas y la imaginación  de Edward Kasner y James Newman (1940), que siguen publicándose. Siempre he querido escribir un libro tan influyente para otros, como estos libros lo fueron para mí. Lo más cerca que he estado es Death by Black Hole: And Other Cosmic Quandaries (2007), ya que, mientras creo que tiene éxito en cuanto a varios niveles educativos, estoy muy seguro de que fracasa en lo que estos autores han logrado. Para mí, durante la edad escolar, transformaron las matemáticas y las ciencias en un campo de juegos intelectual que nunca he querido abandonar. Es en donde aprendí por primera vez acerca de números como gugol y gugolple (un gugolple es tan grande que no puedes escribirlo completamente, pues contiene más ceros que el número de partículas que hay en el universo). También es en donde aprendí sobre medidas superiores y el poder general de las matemáticas para decodificar el universo.

Si pudiera pedirle al presidente que leyera un libro ¿Cuál sería?

Me gustaría creer que el presidente de los Estados Unidos, la persona más poderosa del mundo, tiene tiempo para leer más de un libro. Pero si tuviera que elegir uno me inclinaría por Física para futuros presidentes de Richard A. Muller (2009) que fue, por su puesto, concebido con ese propósito. Tradicionalmente, el asesor de ciencia del presidente ha sido un físico. Al separar las estratificadas cortinas de la ciencia, se revela que no hay comprensión de la biología sin la química, y tampoco hay comprensión de la química sin la física. Las personas informadas del gobierno tienen que haber sabido esto desde el principio. Todas las ingenierías derivan de las propias leyes de la física. Así que el conocimiento de esta ciencia  en un presidente es algo bueno, en especial porque las innovaciones científicas y tecnológicas harán funcionar el motor de las economías del siglo XXI. Si no se comprende ni se invierte sabiamente en este campo, la nación estará condenada a la irrelevancia económica.

¿Cuáles son los libros que más ha disfrutado compartir con sus hijos?

El último libro que les leí a mis dos hijos, al mismo tiempo, fue Las aventuras de Pinocho de Carlos Collodi (1883). En ese tiempo, los dos ya estaban lo suficientemente grandes como para leer por su cuenta, pero aun así, los invité a escucharme en cuatro o cinco oportunidades. Sólo cuando lees el libro original te das cuenta de qué tan indisciplinado, rebelde, problemático, y holgazán era Pinocho realmente. Además aplastó a Pepe grillo y lo redujo a una mera mancha en la pared, mató a su consejero espiritual al comienzo de la historia. El libro es un excelente ejemplo de cómo no deben comportarse los niños. Y, además, sirve como un recordatorio de cómo Hollywood, o Disney en particular, puede despojar a los cuentos de hadas de sus mensajes más poderosos.

Si pudiera conocer a cualquier escritor, vivo o muerto ¿Quién sería? ¿Qué le gustaría saber?

 A Oscar Wilde, cualquier persona capaz de escribir la frase «Todos estamos en las alcantarillas, pero algunos miramos a las estrellas»  tiene un puesto en mi mesa. También he estado intrigado por la vastedad de tópicos que le interesaban a Edgar Allan Poe. En particular, por su poema en prosa  sobre ciencia especulativa llamado Eureka (1848), que establece los principios básicos de la cosmología moderna 70 años antes de que existiera como objeto de estudio. Por todo lo que sabemos, sus obras más conocidas son sólo la punta del iceberg del proceso mental y los pensamientos en los que estaba inmerso diariamente. Seguramente estos pensamientos habrían salido a la luz durante una agradable cena que podría haber tenido con ellos, mientras disfrutamos de una buena botella de vino.

Si pudiera ser algún personaje de la literatura ¿Quién sería?

Sería Thomas Stockmann, el médico de la obra de Henrik Ibsen de 1882 Un enemigo del pueblo. Y manejaría la situación de una manera un poco diferente. Alertaría a las personas del pueblo sobre el problema con su balneario público, de tal manera que acogieran con agrado las noticias y no las rechazaran. Esto requiere sensibilidad hacia cómo piensan las personas, y consciencia sobre qué es lo que valoran en la vida y por qué. Entonces el pueblo podría haber estado obligado a arreglar el problema, en vez de ver al mensajero y su mensaje como un enemigo. Cuando leí la historia por primera vez, estaba sorprendido de que adultos con educación se comportaran de esa manera, y estaba preparado para descartarla como un trabajo de ficción no realista. Pero más tarde vería a personas reales, incluso con poder, comportarse precisamente de esa manera, sobretodo en asuntos científicos. Esto me alentó a querer convertirme en el personaje del médico y hacer todas las cosas bien.

¿Qué libro ha querido leer, pero aún no lo ha hecho? ¿Se siente avergonzado de no haber leído alguno?

A pesar de que no me siento realmente avergonzado, tiendo a no leer libros de los que han hecho películas impresionantes, sin importar lo bien o mal que haya sido representada la historia escrita. En las fiestas, me siento un poco incómodo porque no estoy al día con las últimas novelas y los trabajos escritos que han sido analizados en The New York Review of Books. Eso significa que no sólo no estoy leyendo las novelas más populares, sino que ni siquiera estoy leyendo las reseñas.

¿Qué es lo siguiente que planea leer?

Cuatro libros que hace poco adquirí de un vendedor de libros antiguos. Son cortas monografías del filósofo, matemático y activista social Bertrand Russell: Justicia en tiempos de guerra (edición de 1924), Misticismo y lógica y otros ensayos (edición de 1932), Sentido común y guerra nuclear (1959) y ¿Tiene el hombre futuro? (1961). Siempre es reconfortante ver lo que una persona sofisticada con un pensamiento profundo e inteligente (que no es un político) tiene que decir acerca de los retos sociales y geopolíticos del día.

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