UNA VENTANA AL MUNDO DE LA PASIÓN CIENTÍFICA

Miss Universo


03/10/1977. Escrito por Carl Sagan en el New York Times. Traducido por Bárbara Pino.

Si se realizara un concurso de «belleza» entre los planetas de todas las galaxias que puedan albergar vida, el número de finalistas igualaría a la población de la Tierra.

Carl Sagan es profesor de astronomía y ciencias espaciales de la cátedra David Duncan y director del Laboratorio para estudios planetarios de la Universidad de Cornell. Es autor del libro Los dragones del Edén.

No me sorprende que los negros pinten al diablo de un blanco deslumbrante, y a sus dioses, negros como el carbón; que la Venus de ciertos pueblos tenga ubres que cuelgan hasta los muslos, y que todos los idólatras hayan representado a sus dioses bajo forma humana, haciéndoles partícipes de sus propios gustos. Con razón se ha dicho que si los triángulos hicieran un dios harían que tuviera tres lados.

… cuando veo a los hombres arrastrándose por un átomo, es decir la Tierra, que no es sino un punto en el universo, proponerse como modelos directos de la Providencia, no sé cómo conciliar tanta extravagancia, con tanta pequeñez.

-Montesquieu, Cartas persas (1721).

Hace algunos años encontré, más o menos por accidente, algo llamado concurso Miss Universo. Creo que sabía vagamente que existía algo así en el planeta Tierra, pero en 1975 captó fuertemente mi atención. El principio, si es que lo comprendí correctamente, en cada país del mundo se lleva a cabo una competencia nacional entre las jóvenes humanas quienes representarán a esa nación en una magnifica competencia final. Debemos imaginarnos una serie de eliminatorias en las plazas de los pueblos y en los gimnasios de las preparatorias, que gradualmente canalizarán en una final nacional, y supongamos que Miss Islas Maldivas es seleccionada. Luego todas las participantes, junto a quienes las acompañan, llegarían al sitio en el que se llevaría a cabo la competencia mundial anual. Las jóvenes mujeres se lucirían en lo que sus entrenadores creen que son vestimentas nacionales (como Miss Reino Unido vestida de Little Bo Peep). También aparecerían en trajes de baño que son considerados sobrios en Venecia y California, pero atrevidos en Rabat y Marruecos; tendrían un intercambio breve y sin sentido con el comentarista y luego serían sacrificadas al jurado. Por un chauvinismo inconsciente la ceremonia supera a la ceremonia de las Hijas de la Revolución Estadounidense (en inglés, Daughters of the American Revolution, DAR), y compite con el resumen de noticias mundiales  de Radio Tirana.

El jurado es presentado a la audiencia televisiva pero sus calificaciones nunca son reveladas. Los jueces de 1975 al parecer fueron siete de los Estados Unidos, uno de Francia, uno de Japón, uno de Colombia y uno del país anfitrión: El Salvador. El último juez fue una condesa de algún país latinoamericano sin especificar. En los cuartos de final se encontraban en orden alfabético: Brasil, Colombia, El salvador, Estados Unidos, Filipinas, Finlandia, Haití, Irlanda, Israel, Japón, Reino Unido y Suecia. Las semifinalistas fueron de Finlandia, Haití, Filipinas, Suecia y Estados Unidos; y la finalista, quien parecía ser una joven agradable con más de una chispa de inteligencia, de Finlandia. Es evidente que esta distribución de las participantes no representaría  a una Miss Tierra ni menos a una Miss Universo. Aproximadamente la mitad de los habitantes de la Tierra no están representados. Hay sólo una nación (probablemente Liberia) del África negra. El sesgo político y económico de las participantes es claro. Puede que sea posible que sirva como un concurso de Miss capitalismo occidental o Miss libre empresa. Obviamente, no hay nada de malo con las competencias restringidas de este tipo (como por ejemplo, Miss adolecente negra). Pero Miss Universo tiene pretensiones peculiarmente  irreflexivas.

¿Es posible llegar a un estándar de belleza en el que todos los humanos (o incluso todos los hombres humanos) estén de acuerdo? Qué es más hermoso: ¿pies grandes o pequeños?, ¿nariz ancha o delgada?, ¿cuerpos esbeltos como los que se conservan en el occidente bien alimentado, o fornidos como se prefieren en el frío ártico o en las regiones que recientemente emergieron de un hambre endémica?, ¿escarificación facial y corporal o sólo unas pequeñas mutilaciones en el lóbulo de la oreja, en la fosa nasal, o en el caso de los hombres, en el prepucio?, ¿piel que refleje la luz visible pero sea sensible a la ultravioleta o piel que absorba la luz visible y tenga protección contra la luz ultravioleta?, ¿ojos con pliegues epicánticos o no?, ¿dientes afilados o empastados?, ¿empastes de plata, oro, acero o madera?, ¿uñas postizas largas y rojas o cortas y de un color blanco lechoso?, ¿glúteos planos o protuberantes?, ¿pechos caídos o capaces de sostenerse?, ¿vello púbico abundante o insignificante?, ¿ojos y labios pintados o naturales?, ¿cejas pobladas o extirpadas dolorosamente y reemplazadas por una línea de lápiz?, ¿ojos azules o cafés?, ¿cabello crespo o liso?, ¿rubio u oscuro?

Lo que encontramos hermoso es el resultado de las influencias tanto biológicas como culturales sobre las que tenemos un poco de control. El efecto de la selección sexual es muy poderoso, como Darwin observó cuando descubrió a una cultura en la cual la selección de las féminas idóneas para los jóvenes hombres con buena posición y poder, se basaba casi completamente en los traseros más grandes y protuberantes. En los diversos climas algunas características físicas son más ventajosas que otras, como por ejemplo: la melanina de la piel es una protección vital contra el cáncer provocado por los rayos ultravioleta en los climas tropicales donde la capa de ozono es delgada, pero es mucho menos esencial en latitudes más altas. Los jueces de Miss Universo trajeron consigo, inconscientemente, sus herencias y prejuicios medioambientales a la ya sesgada selección de participantes nacionales. No veo cómo sería posible llevar a cabo un concurso de Miss Tierra, menos uno de Miss Universo.

Pero como astrónomo, hay una perspectiva alejada del concurso que encuentro fascinante. La idea de los seres humanos, en un mezquino e insignificante planeta, perdidos en un vasto e impresionante cosmos, cargando con la responsabilidad de organizar concursos para el resto del universo en los cuales nadie más que ellos mismos son los invitados. Las participantes del concurso Miss Universo leen una pequeña declaración sin mucho sentido que han escrito y comienza así: «Nosotras, las jóvenes mujeres del Universo…».

El concurso de Miss Universo es, en realidad, un concurso de Miss ser humano. Ni siquiera representa a todos los organismos de este pequeño planeta (el grupo con el mayor número de especies en la Tierra es el de los escarabajos). Pero por cierta consecuencia de la evolución es que no habrá jóvenes mujeres en ningún otro lugar. La extensa secuencia de mutaciones y selecciones, las partidas falsas y los puntos muertos alcanzando los 4 mil millones de años de tiempo geológico, ha llevado a que los seres humanos nunca puedan reaparecer, aun cuando todas las millones de estrellas en el Universo tuvieran planetas habitados. De hecho, si la Tierra comenzara de nuevo y sólo algunos procesos fueran permitidos  (como cuando ocurre la colisión de una molécula particular o, digamos,  cuando el material genético es alterado  por un rayo cósmico), sería extremadamente improbable que los seres humanos evolucionaran nuevamente. Por todo lo que sabemos, el universo podría estar abundantemente poblado de otros seres inteligentes. Su conocimiento del arte y de la ciencia, sus percepciones éticas y sus rasgos de carácter podrían ser mucho más avanzados que los nuestros; pero nunca serán seres humanos. Su apariencia sería muy diferente. Es probable que la detallada arquitectura interior, las funciones enzimáticas y el código genético sean espectacularmente desconocidos.

Pero es posible que una buena parte de tales seres sean bípedos, binoculares y bisexuales (en el antiguo significado de la palabra). Si es así, supongo que podría existir un concurso real de Miss Universo. Por supuesto que habrán muchos más concursos intermedios de los que hubo en San Salvador. Después de que  Miss Tierra fuera escogida, habría una competición por Miss Sistema Solar. Es altamente improbable, pero no completamente inadmisible, que haya numerosos seres con un aspecto vagamente humanoide en otros planetas de nuestro sistema solar actualmente. Pero en otros pocos cientos de años esta probabilidad aumentará significativamente. Para ese entonces es casi seguro que habrá avanzadillas humanas en otros planetas y satélites en la familia del Sol.

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Una criatura lunar de Las aventuras del barón Maunchansen

La siguiente ronda tendría que ser Miss Vecindario Solar, una competencia que abarcaría las estrellas más próximas. Unas 10.000 es un grupo que comprime todas las estrellas individuales que pueden ser observadas a simple vista en una noche despejada,  además de un buen número más.

A continuación se realizaría el concurso para Miss Brazo Espiral Carina/Cygnus, una competencia entre las féminas de todas las especies humanoides que viven en el gran brazo espiral que incluye al Sol. La Vía Láctea es un vasto y pesado remolino rotatorio  de gas, polvo y estrellas. Nosotros vivimos en un brazo espiral externo y moderadamente oscuro. Esta podría ser una competencia entre algunos mil millones de estrellas, sólo una pequeña fracción de las cuales lograría reunir los requisitos de las participantes. Sin embargo, la sala de las concursantes comenzaría a abarrotarse en esta etapa.

El siguiente paso (por no decir el último) sería Miss Vía Láctea, un concurso  con cerca de 250 mil millones de estrellas con los requisitos necesarios. Si un 2% de ellas ofreciera una participante cada una, el número excedería a toda la población de la Tierra. Todo un planeta tendría que ser dedicado para que el concurso se llevara a cabo, y podría tomar un poco de tiempo antes  de que las concursantes fueran examinadas por los jurados.

Pero esto sería, en el mejor de los casos, durante los cuartos de final. La penúltima etapa sería Miss Grupo Local, una competencia entre los miembros de las pocas docenas de galaxias más próximas, un grupo de sistemas estelares acurrucándose en este rincón del universo. Más allá del Grupo Local existen galaxias rezagadas, por aquí y por allá, pero aún queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar a la siguiente agrupación de galaxias. Por lo demás, el tiempo que el anuncio del concurso de Miss Universo tardaría en llegar a la galaxia espiral más próxima sería de dos millones de años, asumiendo que el mensaje viaje a la velocidad de la luz. La respuesta podría tardar otros dos millones de años y es muy probable que transcurra aún más tiempo para que las participantes lleguen. El mismo intercambio de mensajes para otros cúmulos de galaxias tardaría algunos cientos de millones de años, y ahora deberíamos afrontar el panorama de un concurso bastante extenso y tedioso.

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Imagen de un artista del siglo XIX de los residentes de Saturno

Si se pudiera organizar, el concurso de Miss Universo adoptaría una competencia final con una participante de cada cúmulo de galaxias. El número de las participantes sería equiparable nuevamente con los habitantes del planeta Tierra. La dedicación y paciencia que requiere tal competencia, por no decir nada sobre los gastos de los viajes, sería verdaderamente digna de admiración.

Me doy cuenta de que ciertas fases de promoción, publicidad y políticas, en especial en la televisión estadunidense, se da ocasionalmente a sutiles exageraciones comercialmente comprensibles. Pero el caso de Miss Universo ha alcanzado un nivel de absurdo sin paralelos. Una celebración menos provinciana llamada “Personas de la Tierra”, el cual haría un serio esfuerzo para reflejar la diversidad de la belleza humana, gustos y herencias, sería, a mí parecer, una meta que valdría la pena (al menos hasta que encontremos ejemplos de vida en alguna otra parte).

 

4 comentarios
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  2. Marciano

    September 18, 2014 en 13:06

    Entiendo la posición del gran maestro Carl Sagan, sin embargo supongo que mientras seamos los únicos seres de cuya existencia tenemos constancia, podemos tomarnos el lujo de asumir que la elegida representa al universo. Un poco como decir que soy el campeón mundial de cortar mis calcetines con una motosierra. Si en el mundo solamente lo hemos hecho mi hermano y yo, y yo he ganado, entonces… ¿no sería yo el campeón del mundo?.

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  3. Maikel

    September 21, 2014 en 03:26

    Excelentes palabras ya que a veces muchas se dejan llevar por superficialidades. Me encantó esa conclusión de no autoproclamarse por cualquier cosa.

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  4. Yolanda

    September 29, 2014 en 13:47

    Muy buenas las reflexiones de este hombre. No me insulteís si digo que no lo conocía hasta ahora 🙂

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