UNA VENTANA AL MUNDO DE LA PASIÓN CIENTÍFICA

Entrevista al Doctor Gonzalo Mateo Sanz. Caminando por la Sierra de Mira y reflexiones colaterales


Texto escrito por Julián Chaves

El origen de este post viene dado por la enorme curiosidad que me suscitó saber que alguien había dedicado cinco años de su vida a realizar una tesis doctoral sobre la Sierra de Mira (Cuenca). Como alguno ya sabrá soy natural del municipio que da nombre a la sierra y uno que se siente orgulloso de “ser de pueblo”, pues siente una ilusión especial cuando hablan de sus “queridas montañas” y más en un documento de tan alto pedigrí como es una tesis doctoral. Por ello no podía dejar pasar la oportunidad de charlar con el Doctor Gonzalo Mateo Sanz, doctor en Ciencias Biológicas,  titular de biología vegetal en el departamento de botánica de la Universidad de Valencia y que fue el autor de la tesis doctoral  que lleva por título Estudio sobre la flora y vegetación de las Sierras de Mira y Talayuelas (1981).

Antes de nada y para quién no se ubique, la descripción que hace de esta sierra la diosa wikipedia “la Sierra de Mira es un sistema montañoso perteneciente al sistema Ibérico, que comienza en las elevaciones situadas entre los términos de Camporrobles y Mira, en el límite de las provincias de Valencia y Cuenca; sigue en dirección al NE. a través de los términos de Aliaguilla, Garaballa y Talayuelas, por una línea de crestas con altitudes entre 1.200 y 1.430 m., y acaba en el valle del Turia, entre los términos de Tuéjar y Aras de Alpuente.

J.C: Buenos días Gonzalo, todo un placer tenerlo hoy aquí en ULÛM. Muchas gracias por atendernos.

En primer lugar, me gustaría saber por qué eligió la Sierra de Mira para su tesis, ¿qué condiciones son las que la hacen especiales para ser objeto de un trabajo de investigación?

G.M: La elección respondía a ser un territorio no muy lejos de Valencia, con vegetación bien conservada y poco estudiada.

J.C: ¿Y que hay sobre la orientación N-S de la sierra? Es muy poco habitual  en el Sistema Ibérico y además no tiene barreras naturales cerca (como  mucho Javalambre..). ¿Podría esto convertirla en una última barrera  natural para la influencia atlántica? Muchas veces he observado en  mis idas y venidas a Valencia, que en situaciones de frente atlántico puede estar lloviendo a cántaros en Mira, con un cielo bajo y  totalmente encapotado, pero en Utiel y Requena quizás solo chispea y a  partir del Portillo de Buñol la diferencia se hace manifiesta y el sol  puede lucir sin ninguna nube. También he podido observar la situación contraria, especialmente en situaciones de “gota fría” no demasiado profundas.

G.M: Muy interesante la observación sobre la atlanticidad de la zona. De hecho escribí un artículo hace tiempo que hablaba del tema:

“En ella se aprecia una gran riqueza y variabilidad en cuanto a flora y vegetación, gracias a reunirse allí varios factores entre los que destacan:

— Una situación geográfica puente entre dos regiones naturales, tan peculiares y diferenciadas, como son la meseta ibérica y el litoral levantino. Lo cual se concreta corológicamente en ser la frontera entre las provincias Castellano-Maestrazgo-Manchega y Valenciano-Catalano-Provenzal-Balear. (Rivas-Martínez, 1973)

Dentro de la variada gama de condiciones ecológicas así originadas algunas de ellas tienden a favorecer el desarrollo de las especies y comunidades de óptimo atlántico o subatlántico; principalmente las siguientes:

—La presencia de montañas de elevación relativamente importante (Pelado 1.422 m., Mazmorra 1.411, Ranera 1.430), a una distancia de 90-95 kms del mar, sin que se presente ninguna otra sierra más elevada de por medio.

 —La gran superficie cubierta por sustrato silícico….,

—Las precipitaciones recibidas, bastante más elevadas que las de los llanos periféricos…. podemos calificar su bioclima de subhúmedo. (Rivas-Martínez, 1979).

J.C. ¿Cuales fueron los principales hallazgos de su investigación?

G.M. Los hallazgos en botánica solamente se pueden comunicar a los que conocen bien las plantas, si no son nombres vacíos. De todos modos en la zona aparecieron muchas especies novedosas, algunas que no se conocían en Cuenca y otras en Valencia, ya que también incluía la parte valenciana de la sierra (Sinarcas-Tuéjar-Titaguas). Quizás más valiosa fue la aportación en la descripción de las comunidades vegetales. Creo que la tesis ha sido más citada en el ámbito de la Fitosociología que en el de la Florística.

J.C. ¿Existen en España otras sierras con características similares?

G.M. Cada territorio tiene su clima, sus sustratos, su historia, y no hay dos zonas iguales; aunque esta zona es continuidad de la Serranía de Cuenca y Montes Universales de Teruel, con los que comparte mucho. 

J.C. ¿Cuál era el método de trabajo? Supongo que pasaste muchas horas realizando muestreos, ¿cuánto ocupaba el trabajo de campo dentro de la tesis?

G.M. Lo principal de una tesis así es el trabajo de campo. Fueron cinco años de prospectar la zona, entre abril y octubre, buscando todos los recovecos, sobre todo los menos transformados.

J.C. En aquellos años los accesos desde Valencia no eran tan cómodos como ahora, puesto que en la actualidad la A-3, las carreteras comarcales mejoradas, las pistas forestales para los parques eólicos, y por ejemplo la rehabilitación y conservación de sendas en el municipio de Mira por parte del club ciclista MTB Mira, ponen en bandeja las aproximaciones, ¿cómo era esto entonces?

G.M. Era más lento llegar la zona de partida (Camporrobles-La Torre de Utiel-Sinarcas), porque no había autovía. Luego, la aproximación ya era por carreteras similares a las actuales y por caminos forestales. Llegar a los sitios singulares ya era a pie (ascenso al pico Ranera, Pelado, Mazmorra, etc.).

J.C. ¿Has vuelto por la zona desde aquellos trabajos? ¿Has observado cambios significativos en la composición y estructura de la vegetación?

G.M. He vuelto bastante por la zona de Talayuelas, sobre todo con excursiones de alumnos, ya que me parece muy adecuada para ver la vegetación silícea que no se conoce bien desde Valencia. Menos a las zonas interiores (Garaballa-Mira). En todo caso, la principal diferencia es la incidencia del gran incendio que arrasó la parte interior. Lo demás está muy similar a como lo vi entonces.

J.C. En su día hubo cierta polémica por la instalación de tres parques eólicos en la zona (Monte Molón, Mira y Campalbo) debido al impacto que estos pudieran tener en la flora y fauna de esta zona. ¿Qué opinas al respecto?

G.M. Vivimos en un país donde las tres cuartas partes del terreno está arrasado y lo mejor que le queda en bosques y vegetación autóctona son las montañas. Bajo ningún concepto se deberían usas éstas para otra cosa que para potenciar la recuperación del bosque cabecero, que es el que atrae y retiene el agua, de la que nos vamos a suministrar. Quitamos el bosque, ponemos carreteras e infraestructuras, luego no llueve o bajan riadas, se pierde el agua (y crea inundaciones), y se piensa que es una desgracia. No: son consecuencias de una inadecuada administración de nuestros recursos y patrimonio. Algunos dicen: el bosque ya estaba quitado de allí (por eso se llama Pelado al monte). Pero el vecino se llama Rebollo y está igual de pelado (¿dónde están los antiguos rebollares?). El problema no es de esta comarca, es general del país, y viene de lejos (población rural elevada en tiempos antiguos, ganadería excesiva, necesidades de leñas y carbones…). Hemos recibido un patrimonio muy deteriorado y en vez de intentar mejorarlo, nos hemos aplicado a seguir explotando el entorno para nuevos usos. Las energías sostenibles y sin combustibles son buenas, mejores que el petróleo, pero los parques eólicos no es el óptimo. La solar es mejor, pero se ha reculado mucho en su potenciación. Las empresas que distribuyen la energía quieren venderla de por vida y no desean la autosuficiencia energética. Lo que necesitamos es que se administren los recursos y el territorio para el bien de los ciudadanos y de nuestro entorno, no para el lucro de las grandes empresas. Soluciones adecuadas hay, pero la sociedad necesita actuar con independencia de esos intereses.

J.C. Actualmente es zona LIC (Lugar de Interés Comunitario), el área que va desde el Pico Pelado, donde hay una microreserva de flora, hasta el Pico Ranera, y los alrededores de Santa Cruz de Moya, que además es zona ZEPA (Zona Especial Protección de Aves), crees que estas áreas son suficientes o que existen motivos científicos para ampliarlas?

G.M. Yo sigo pensando que sólo microreservas y áreas vagamente “protegidas” es poco. Necesitamos la conservación integral de los bosques de cabecera (que queden) y preservar sus zonas potenciales para que se recuperen.

J.C. El cambio climático sigue siendo un tema controvertido y hay opiniones para todos los gustos, ¿cuál es tu postura?, ¿crees que en un futuro esta zona podría estar cubierta por otro tipo de vegetación?, ¿o que su vegetación potencial pudiera ser otra a la actual?

G.M. El tiempo es una cosa. Es cambiante e irregular de unos años a otros. El clima es una cosa más estable, ya que refleja situaciones medias. No conozco ningún estudio científico que asegure que éste haya cambiado en los últimos años (aunque los medios de comunicación lo aireen mucho). De todos modos, a cierta escala está siempre cambiando. Llevamos miles de años pasando de períodos fríos (glaciaciones) a cálidos interglaciares. En un futuro lejano es inevitable que vengan cambios serios y no es descartable que ocurra en un futuro no tan lejano, pero sobre todo por la vía “ordinaria”, es decir por ciclos solares. En tal sentido, es inevitable que el futuro el clima cambie en la zona y con él la vegetación, pero yo no me preocuparía por la incidencia en el paisaje de nuestras emisiones de CO2 sino de nuestra desforestación y actividades que frenen el desarrollo del bosque. El bosque absorbe el CO2, además aporta agua, suelo, aire limpio, biodiversidad, recursos comestibles, madera, etc. En resumen: el bosque es la riqueza número uno de la naturaleza y es donde debemos focalizar la atención los que deseamos su buena conservación (no dejarnos liar por quienes nos quieren llevar a focalizar el clima –una abstracción- como el gran problema ecológico del planeta, un planeta que ha perdido el 80% de sus bosques: su mayor riqueza)

J.C. ¿Crees que la zona tiene potencial para la obtención de biomasa para fines energéticos?, ¿crees que sería positivo?, ¿cómo ves el futuro de esta fuente de energía en nuestro país?

G.M. A mí no me gusta nada el usar la biomasa a gran escala, tanto si se trata de quemar los productos de bosque como (peor) dedicar campos agrícolas (desforestación previa, pesticidas, etc.) a ello. Hay energías limpias que no suponen extraer recursos del bosque. La energía que llega del sol es inmensa. La energía electromagnética ha dado resultados impresionantes a muchos niveles. Desde hace décadas existe el motor de agua. Claro: si todas las fuentes de energía que la ofrecen prácticamente gratuita y universal se nos retiran de la circulación por intereses comerciales, tenemos que acabar en las energías que produzcan y nos vendas las grandes empresas. Siempre se vuelve a lo mismo. Perdonad mi insistencia, pero yo estoy harto de ver que los problemas sólo se resuelven en su raíz.

J.C. Existe otra corriente que afirma que la cantidad de biomasa actual en nuestros bosques es excesiva (debido al  abandono rural, la no existencia de grandes herbivoros..etc)  suponiendo esto un problema para la salud de los montes y añadiendo un  gran riesgo a la hora de la ocurrencia de incendios, la intensidad y  extensión de los mismos. Sin darse a gran escala, ¿piensa usted que  podría ser una pequeña solución y a la vez un beneficio la extracción  de estos “excesos” de biomasa? (siempre y cuando se realizará bajo  criterios técnicos y científicos y no a “destajo”).

G.M. Todo depende de cómo se mire: si tenemos un bosque tendremos que ocuparnos de que en él haya una fauna adecuada para que la vegetación no sea esquilmada ni tampoco excesiva por falta de herbívoros. Hasta ahora la carga de ganadería ha sido la excesiva y los bosques -o las formaciones de arbolado aclarado-adehesadas que los sustituyen, han necesitado menos carga herbívora. No veo por casi ningún sitio que el problema sea el exceso de biomasa: que cae ramaje, árboles muertos,piñas, follaje… todo estupendo para hacer humus. Que salen muchas aliagas o zarzas debajo: malo, señal de que entra mucha luz y eso no es un bosque (el zarzal es la orla, y aliagar y matorrales pertenecen a los claros), hay que potenciar que madure más. Yo no lo veo como exceso de bosque sino como defecto. En todo caso, el bosque existía antes de llegar nosotros y no añoraba la llegada del humano para que viniera con cuadrillas a limpiarlo. El bosque se arregla solito y cuanto menos lo toquemos mejor. Pero claro, si erradicamos a los carnívoros y a los herbívoros los hipertrofiamos (ganado, cérvidos para caza), hay sobre pastoreo. Si no hay ganado ni megafauna el bosque se mueve en un contexto atípico, en el que puede darse algún exceso de crecimiento de especies que venga mal al conjunto.  Como en lo de la energía, o partimos de cero y lo enfrentamos de modo global, o si decidimos que hay cosas por las que no vamos a pasar (por ej.: que haya osos, lobos, etc. en el monte), entonces hay que estudiar bien las consecuencias y ver las actuaciones que se necesitan para suplir esas carencias en el ecosistema. Lo que resulta ridículo es oir a la gente que hay incendios porque el monte está sucio. Es decir, la biosfera estuvo sucia desde el precámbrico hasta que llegó la civilización humana y empezó a “limpiar” los montes. Que hay riadas porque los cauces están sucios (es decir no se les ha sustituido por un encauzamiento de cemento). La causa de las inundaciones no es el bosque ribereño sino la eliminación del bosque cabecero en la montaña. La causa del fuego no es el bosque o que tenga un estrato arbustivo debajo (no es un parque!), son causas político-económicas y algunas veces causas naturales, pero el fuego ocurre en todas partes y -por eso- lo prudente es instalar las poblaciones y zonas habitadas a cierta distancia de las masas forestales (igual que a cierta altura sobre el nivel de ríos y ramblas). El malo no es ni bosque ni el río, que hacen su papel desde hace millones de años, es la inadecuada planificación nuestra…

J.C. He de confesar que para mí el sitio más especial es el Pico Pelado, o Telégrafo como lo solemos llamar por aquí. He visto montañas más grandes, más imponentes y más bonitas sin duda, pero ese es mi rincón favorito del mundo, donde nació mi pasión por la ciencia y por la montaña, y que además es parte de mí vaya donde vaya. ¿Cuál es el tuyo?

G.M. Los lugares que más me han llamado la atención, por su valor paisajístico y su flora más singular serían la laguna de Talayuelas, el pico Ranera y el Picarcho (como montes de rodeno) y el Pelado y Mazmorra en las calizas.

Gonzalo Mateo en el Pico Ranera (1430m) durante sus trabajos de campo.

Gonzalo Mateo en el Pico Ranera (1430m) durante sus trabajos de campo.

Vista desde el Pico Pelado (o Pico Telégrafo) (1422m) hacía el sur.

Vista desde el Pico Pelado (o Pico Telégrafo) (1422m) hacía el sur.

Niebla de montaña en la Sierra de Mira (Cuenca) visto desde el paraje de La Muela.  Los frentes atlánticos suelen tener su punto final por estas tierras, llegando ya muy desgastados a las costas mediterráneas. La orientación norte-sur de estas montañas (algo muy singular en el Sistema Ibérico), la ausencia de barreras importantes en muchos kilómetros a la redonda y la relativa altitud de las cimas (sobre 1400m) atrapan con facilidad esas masas con cierta humedad que provienen del oeste.

Niebla de montaña en la Sierra de Mira (Cuenca) visto desde el paraje de La Muela. Los frentes atlánticos suelen tener su punto final por estas tierras, llegando ya muy desgastados a las costas mediterráneas y de ahí su mayor humedad y cantidad de precipitaciones.

J,C En general y para los lectores que no estén muy puestos en botánica, ¿cuál ha sido su importancia en la historia de la ciencia?, ¿cuál es su presente, y su futuro?

G.M. Buena pregunta. Habría que contestarla en no menos de 50 páginas. Decir que las plantas son la base de la pirámide ecológica del planeta, y que estén o no de moda resulta absolutamente crucial conocerlas y estudiarlas bien en todos sus aspectos (taxonomía, anatomía, bioquímica, fisiología, ecología). En los siglos anteriores tuvo un gran desarrollo. Desde los años 90 del pasado ha sufrido una gran merma ante la obsesión tecnológica, la innovación y el desarrollo, que ha llevado ha que el número de botánicos se haya reducido a la cuarta parte en pocas décadas y con ellos los trabajos concretos. Es inevitable que este ciclo se tenga que revertir a corto plazo porque no estamos hablando de investigar sobre el derecho romano o la pintura flamenca, sino sobre algo necesario para nuestra subsistencia y la de la biosfera.

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