UNA VENTANA AL MUNDO DE LA PASIÓN CIENTÍFICA

«El gólem: lo que todos deberíamos saber acerca de la ciencia» de Harry Collins y Trevor Pinch


Texto escrito por Fernando Cervera

En la mitología judía, un gólem es una criatura antropomórfica hecha de barro. Su creador posee sobre él un control total, y este le obedecerá sin pestañear y hasta las últimas consecuencias. Pero cuidado, un gólem puede llegar a ser un arma de doble filo: no son inteligentes y llevarán a cabo sus tareas de forma literal. Así que si se le pide quitar la mesa después de comer, es posible que al regresar ya no haya mesa.

La ciencia —al igual que un gólem— no es buena ni mala: sencillamente tiene el poder de hacer cosas, de manera obediente y literal. Sus resultados dependerán de lo que se le ordene hacer. Es decir, la ciencia es una herramienta poderosa sin intencionalidad. Y no solo eso, sino que cada vez ocupa un lugar más importante y tiene el poder de modelar nuestras vidas hasta límites insospechados.

Harry Collins y Trevor Pinch son dos sociólogos que nos embarcan, a lo largo de su libro, en una travesía por el mundo de la historia de la ciencia. Pero ojo, lo que nos ofrecen es un paseo desmitificador al corazón de muchos de sus episodios más famosos. Por ejemplo, en la pugna por desbancar la teoría de la generación espontánea, Pasteur rechazó publicar resultados que favorecían las ideas de su opositor, Félix A. Pouchet. En palabras del famoso microbiólogo, no publiqué esos experimentos, pues las consecuencias que necesariamente había que sacar de ellos eran demasiado graves para que no sospechase que había alguna causa oculta de error a pesar del cuidado que había puesto en que fuesen irreprochables. Es decir, Pasteur estaba tan convencido de que la generación espontánea no era posible que, en contra de publicar sus resultados, los achacó a fallos desconocidos. Ahora bien, Pasteur tenía razón y defendió sus ideas hasta el final, pero no olvidemos un hecho elemental: si lo hizo no fue siguiendo el método científico, sino su intuición. Y tampoco olvidemos que si Pouchet argumentó hasta el final fue por el mismo motivo, ¿qué pensaríamos de Pasteur de haberse equivocado? Una vez conocido el desenlace es fácil hacer juicios, pero jamás entenderemos la historia de la ciencia y a sus protagonistas si no nos olvidamos del estado actual del conocimiento.

El libro no solo nos habla de Pasteur, sino también de la fusión fría, pasando por los experimentos que intentaron averiguar si había componentes químicos transferibles en la memoria de animales, o de las demostraciones fallidas que sirvieron para que la comunidad científica diera por válida la teoría de la relatividad. Y si bien el libro es fácil de leer y presenta historias curiosas, la finalidad de sus autores es la de mostrarnos qué es la ciencia: una herramienta utilizada por humanos que pueden hacer avanzar el conocimiento por los motivos equivocados, o retrasarlo por los motivos acertados. Este libro también nos muestra cómo idealizamos la historia y olvidamos elementos que, si bien son menos heroicos, la hacen mucho más humana. Y es que la propuesta última de los autores es que debemos desmitificar nuestra imagen de la ciencia, aunque no la forma en la cual hacemos ciencia. Al fin y al cabo el gólem funciona, aunque de nosotros depende que lo haga correctamente.

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