UNA VENTANA AL MUNDO DE LA PASIÓN CIENTÍFICA

Aliens: ¿hay alguien ahí fuera?


Texto escrito por Cristina Bosó

¿Existe vida extraterrestre? Ésta es una de las preguntas más veces repetida entre los que vivimos en este planeta, debida en parte a la curiosidad, en parte a nuestro afán de descubrir que no estamos solos en este pedazo de roca. Por ese motivo, los astrónomos de todo el mundo están poniendo todo su esfuerzo en ir a la caza de planetas con las condiciones ideales (agua y calorcito, para entendernos) donde la vida se haya podido desarrollar.

No es un tema sencillo. Para empezar, habría que decidir qué estamos buscando. El problema es que no sabemos cómo puede ser la vida fuera de nuestro planeta, así que como punto de partida tomamos lo que tenemos aquí: buscamos algún bichito basado en el carbono, que pueda desarrollar las funciones básicas (ya sabéis, las famosas nacer, crecer, metabolizar relacionarse y morir).

Pero… ¡tiempo muerto! ¿Es eso a lo que se refiere el público cuando dice “vida extraterrestre”? ¿O quizá nos estamos refiriendo a algo más avanzado, más verde y más cabezón? El descubrimiento, y posible contacto, de vida extraterrestre inteligente parece mucho más improbable, si cabe, que nuestras amigas las bacterias. Sin embargo, esta inquietud por contactar con seres de otros planetas se ha visto reflejada en todos los ámbitos de la cultura popular.

Todos conocemos la reacción de los oyentes el 30 de octubre de 1938, cuando Orson Welles adaptó la novela La guerra de los mundos a un guión de radio. Aquello demostró lo dispuesta que está la gente a creer en la existencia de vida inteligente alienígena, la necesidad que nos inclina a pensar que alguien o algo de fuera contactará con nosotros (aunque sea para exterminarnos). También demostró claramente el poder de los medios de comunicación de masas, pero eso ya es otra historia.

Este concepto perdura hasta nuestros días: la literatura, el cine y la televisión llevan muchos años alimentando esta idea de extraterrestre: nos atacan en Independence Day, nos hacen reír en Men in Black y algunos andan algo perdidos buscando a Gurb.

Pero paremos aquí un momento. ¿Qué dice la ciencia de todo esto?La respuesta es: la probabilidad de contactar con seres de inteligencia superior fuera de nuestro planeta es casi nula.

Pero…¿y si pudiéramos calcular ese casi?

Esto fue lo que pensó el astrónomo Frank Drake, quien después de darle unas cuantas vueltas, presentó la siguiente fórmula:

¡Que no cunda el pánico! Vamos a descifrar esto. Para empezar, N nos da el supuesto número de civilizaciones extraterrestres existentes en nuestra galaxia susceptibles de poseer emisiones de radio detectables. El cálculo depende de una serie de factores, como la tasa de formación estelar, la fracción de estrellas que poseen planetas, la fracción de esos planetas en los que surge la vida, la fracción de estos últimos en los que se desarrolla vida inteligente… [1]

El problema viene cuando tenemos que fijar esos números. ¡Y es que la mayoría de ellos nadie los conoce con seguridad! Así, cada autor ha propuesto las cifras que le han parecido correctas, y los resultados van desde unas decenas a millones de civilizaciones.

Así que podemos concluir que es bastante improbable que los avistamientos de OVNIs sean reales, pero no descartar del todo que haya alguien ahí fuera buscándonos a nosotros.

[1] Si hay algún interesado en conocer de manera exacta qué significa cada elemento de la ecuación de Drake, aquí tiene las constantes definidas:

  • R^{*} es el ritmo anual de formación de estrellas “adecuadas” en la galaxia.
  • f_{p} es la fracción de estrellas que tienen planetas en su órbita.
  • n_{e} es el número de esos planetas orbitando dentro de la ecosfera de la estrella (las órbitas cuya distancia a la estrella no sea tan próxima como para ser demasiado calientes, ni tan lejana como para ser demasiado frías para poder albergar vida).
  • f_{l} es la fracción de esos planetas dentro de la ecosfera en los que la vida se ha desarrollado.
  • f_i es la fracción de esos planetas en los que la vida inteligente se ha desarrollado.
  • f_c es la fracción de esos planetas donde la vida inteligente ha desarrollado una tecnología e intenta comunicarse.
  • L es el lapso, medido en años, durante el que una civilización inteligente y comunicativa puede existir.
4 comentarios
  1. Víctor Buendía Ruiz-Azuaga

    April 20, 2015 en 21:00

    Uno que viene del post sobre comunicaciones extraterrestres de la semana pasada ;D

    La ecuación de Drake es un tema realmente interesante, pero más interesante aún el problema que plantea, la paradoja de Fermi: bueno, si las estimaciones pueden dar resultados de millones de civilizaciones inteligentes, ¿por qué demonios no nos hemos puesto en contacto con ninguna? Que lleva a una buena cantidad de interesantes respuestas, como tener en cuenta que esas civilizaciones podrían estar todavía, por ejemplo, en la Edad Media y no haber descubierto las comunicaciones por radio (¡nosotros llevamos solo buscando apenas 60 u 80 años!), podrían haber desaparecido ya por cualquier clase de motivo, aún no nos han llegado sus emisiones de ondas porque están a demasiados años-luz, o bien podrían haber avanzado que hayan ocultado sus rastros a gran escala y no estén interesadas en hablar con nosotros.

    En mi opinión, una discrepancia tan grande entre lo que da la ecuación de Drake y lo que observamos da a sospechar que la ecuación tiene algún fallo, o bien nuestras estimaciones de los parámetros están bastante dislocadas. Desconozco si hay alguna otra ecuación que estime mejor el número de civilizaciones, con unos parámetros más “realistas”, que podamos atinar mejor.

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    • Daniel Martinez

      April 21, 2015 en 09:32

      Además está el tema de que esta ecuación busca vida parecida a lo que conocemos, pero, ¿y la vida que no conocemos? Este tema me encanta, es una de mis perdiciones en cuanto a pensar durante largo rato sin darme cuenta de lo que pasa a mi alrededor. 🙂

      La paradoja de Fermi puede ser temible en varios aspectos: si estamos más avanzados que las civilizaciones del exterior eso significa que tenemos que ir nosotros a buscarles, lo cual ahora es un objetivo a MUY largo plazo; si ellos están más avanzados que nosotros pero no tienen interés en “hablarnos” es una putada también, porque hasta que nos podamos comunicar pasaría MUCHO tiempo; si no existiera nadie sería lo peor de todo, sin duda alguna.

      Y ya en el aspecto de qué podríamos encontrarnos ahí fuera, me puedo perder en divagaciones hasta el infinito. ¿Quién dice que no nos podamos encontrar un “Solaris”? Es decir, que sea una vida tan, tan, tan extraña que nos costara generaciones hasta que nos diéramos cuenta: “vaya, ¡pero si esto está vivo!” O simplemente que sus medios de comunicación sean muy diferentes de los nuestros y no podamos hacerlo hasta tener una especie de piedra rosseta espacial. O que simplemente sea imposible la comunicación.

      Tema maravilloso y atractivo éste, como para perderse durante horas y horas hablando. 🙂

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  2. Julian Chaves

    April 21, 2015 en 14:39

    Si consideramos Cuenca como un mundo aparte, yo tengo casa allí y conozco unas cuantas personas. Fin de la cita, 🙂

    La verdad es que es un tema que puede dar rienda suelta a la imaginación, los supuestos podrían ser infinitos. ¿Os imagináis que nos han descubierto hace siglos y utilizan toda su tecnología en evitar que los descubramos?.
    Por otra parte, y antes de utilizar la ecuación, quizás deberíamos preguntarnos que narices estamos buscando, ya que la diversidad de “objetivos” podría ser tan grande como el universo mismo¡

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